Ayunoterapia, el mejor hábito saludable

Ayunoterapia, el mejor hábito saludable

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La terapia del ayuno consiste en proporcionar al aparato digestivo un descanso fisiológico con un objetivo ciertamente principal: disminuir la toxemia, que vienen a ser las diferentes toxinas que se acumulan en el cuerpo humano.

Esto es así porque se dirige la energía hacia la degeneración y regeneración del organismo, puesto que, al no ingerir alimentos, el cuerpo recurre a sus propias reservas para obtener las diferentes calorías que necesite.

El ayuno se remonta a más de 3.000 años atrás, estando presente en la gran mayoría de las culturas antiguas.
Sin embargo. No es una dieta, es un hábito saludable. El ayuno terapéutico tiene muchas variantes, pero yo recomiendo ingerir una cantidad máxima de entre 250 y 300 calorías diarias, tomando únicamente líquidos como agua, zumos naturales, infusiones o purés de verduras, además de vez cuando se puede hacer algunos ayunos de no comer nada durante medio día. En esa situación, el cuerpo humano empieza a consumir sus reservas y a vivir de ellas.

Mientras la gente tiene reservas, su estado de salud, su inmunidad y su fuerza se mantienen en buen equilibrio. Pero cuando se acaban esas reservas y seguimos con el ayuno durante muchos días, el desequilibrio en el cuerpo es total, por eso el ayuno debe estar controlado. Ahí pasamos a perder inmunidad, a estar muy débiles como consecuencia del hambre, y podría haber alteraciones en algunos órganos del cuerpo, como el hígado o los riñones.
Por esa razón, el tiempo que hay que mantener un ayuno depende principalmente de las reservas y quizás debería de ser una terapia personalizada. Los periodos varían entre los ayunos cortos de uno a cuatro días, en los que apenas se queman calorías de reserva, hasta ayunos muy largos, llevados a cabo por personas con graves problemas de obesidad, que han llegado a durar más de 250 días.

En el proceso de ayunoterapia también le daréis un descanso a vuestro sistema digestivo y ayuda a limpiar vuestra sangre. Los aspectos positivos que tiene no tomar alimentos sólidos, y más aún si ese ayuno va acompañado de actividad física moderada, como caminar a un ritmo alto durante 30 o 40 minutos al día. Hay países como Alemania, Francia, Suiza o Austria, en los que los médicos llegan a prescribir el ayuno como método de curación.
Se ha constatado su eficacia en el tratamiento de enfermedades reumáticas, dolor crónico, hipertensión, enfermedades inflamatorias y degenerativas crónicas, o incluso como complemento para paliar los efectos de la quimioterapia en los procesos contra el cáncer.

Cuando se empieza a vivir de las reservas del cuerpo, este expulsa acetona, por lo que aparecerá ese olor característico. Se pueden llegar a sentir náuseas, dolor de cabeza o irritabilidad, síntomas pasajeros que desaparecen al poco tiempo. Hay quienes, al experimentar estas u otras consecuencias del ayuno, se preocupan y lo dejan. Los beneficios de un ayuno terapéutico bien llevado y controlado no se limitan exclusivamente al ámbito de la salud. Se trata de un procedimiento simple y barato, que podría ahorrar mucho dinero público en camas de hospitales y en invasivos tratamientos médicos.

Ayunar para inducir la muerte de las células malignas.
La clave está en que las células tumorales estén privadas de nutrientes y, por tanto, no puedan reproducirse. Las células cancerígenas tienen una tasa de reproducción y crecimiento mayor que las normales, de modo que consumen más nutrientes. Por este motivo, la idea es que las células de los tumores, al verse privadas de nutrientes y factores de crecimiento, consuman antes sus recursos y sufran un mayor estrés oxidativo. Esto afectaría la integridad de su ADN e induciría su automática muerte celular.

El ayuno es necesario para reducir una multitud de enfermedades que siguen emergiendo en este siglo, como diabetes, obesidad, hipertensión, problemas dermatológicos, problemas psiquiátricos, reumáticos, alergias. En caso de los enfermos de cáncer, ayuda a sobrellevar mejor los efectos secundarios de la quimioterapia. Para los procesos oncológicos es necesario el ayuno parcial, siempre que sea controlado por un profesional de la salud que conozca bien esta terapia.

Ayunoterapia siempre de una forma controlada o bajo supervisión de un naturópata o médico.

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